EL AUTO-ENGAÑO LABORAL CUARTA PARTE

Autor: Cassandra Lyne - 08/01/2018

Necesité muchas horas de dar clases de inglés para darme cuenta de cuál era mi auténtico propósito de vida, aunque siempre lo hubiera tenido ante mí.

Durante mis clases, la gente a veces lloraba y me contaban sus problemas. Se abrían y confiaban en mí. No sólo eso, pedían mis consejos porque yo compartía mi experiencia de vida y ellos lo agradecían.

Todo esto, sumado a querer tener una maternidad consciente (ya que entre medias de todo esto me convertí en madre) me llevó a darme cuenta de que tenía que dejar de buscar fuera las respuestas y empezar a buscar dentro de mí.

Llevaba mucho tiempo, hasta ese momento leyendo libros de autoayuda y de crecimiento personal y todo me llevaba a la misma pregunta: ¿qué te hace verdaderamente feliz y lo harías gratis?

El problema era que yo creía que en lo que yo era buena no tenía valía laboral. Tenía una creencia limitante de que mis dones no me darían nunca de comer y tenía que trabajar en algo que no me hiciera feliz porque así era la vida.

Creía que al trabajo se iba a sufrir y no a disfrutar. Tenía la creencia de que en el trabajo no se hacían amigos ni te podías reír con libertad.

Creía que el trabajo era algo que odiabas hacer y tu vida comenzaba después de salir de la oficina o del curro que fuera.

Que allí no te lo podías pasar bien porque entonces dabas la sensación de no estar trabajando, la creencia limitante de que tenías que destacar pisando a los demás.

Si a esto le sumas que cuando monté mi propia academia de inglés, la gente de mi alrededor no paraba de decirme que había tenido mucha suerte, que para alguien sin estudios esto era, sí que sí, lo único que podía hacer con mi vida. Ese tipo de comentarios me hicieron creer en mi inutilidad de poder hacer algo más.

Pero aun así el tic, tac, tic, tac, tic, tac de mi interior que nunca se cayó me hizo cuestionarme muchas cosas y crearme la necesidad de continuar con esa búsqueda interior y ya sabes lo que pasa cuando buscas. Pues que encuentras.

Fui capaz de poner todas aquellas creencias limitantes a un lado y pararme a ser sincera conmigo misma y empezar a escuchar la voz de mi alma.

Tomé la decisión de apuntarme a una escuela de Coaching donde sufrí una de las transformaciones más espectaculares de mi vida que me llevó a confirmarme que mi propósito de vida iba por ahí. Lo que ya venía haciendo pero muchísimo mejor hecho y con herramientas que podían transformar a los demás a niveles muy superiores.

Continué formándome y con el tiempo gracias a un evento al que asistí, esa formación me terminó de poner en perspectiva y me ayudó a poner las ideas más claras  y escribí mi primer libro de la Saga LEVANTATÉ y ANDA.  Un libro escrito desde lo más profundo de mí ser. Un libro que contiene mi secreto mejor guardado pero que al yo compartirlo con el mundo podía dar luz a aquellos que estuvieran en plena oscuridad.

Hay gente que nace con un talento especial, o están muy conectados consigo mismos, saben escuchar la voz de su alma y saben cuál es su propósito desde casi el día 1 de sus vidas.

Otros como yo, necesitamos cometer muchos “errores” para llegar a tener esa visión cristalina de cuál es el camino a escoger ante nosotros.

Pero como no creo en los fracasos, creo en los aprendizajes diré:

Que en primer lugar quiero dar las gracias a todas aquellas personas que me hicieron sentir incómoda en mi puesto de trabajo.

Me proyecté totalmente en ellos porque al yo decidir sentirme mal con su trato (que a saber por qué tipo de batallas estaban ellos transitando) me hicieron darme cuenta de que si no puedo ser yo misma en mi puesto de trabajo es que no estoy en el lugar adecuado. Y de que mi personalidad es la correcta en el momento que decido estar en el lugar correcto llevando a cabo mi propósito de vida.

Gracias a los que creíais que no podía ser otra cosa de lo que era aunque aquello no fuera para mí, porque me habéis hecho trabajar el doble y eso me ha llevado a conseguir unos resultados mucho mejores.

A todos vosotros GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS. No erais vosotros, era yo.

No victimizarse es fundamental para poder desarrollarnos como personas. Si entras en tu víctima, mueres. Cuanto menos culpes a los otros por tu situación, antes serás capaz de tomar las riendas de tu vida y por ende de cambiarla y transformarla a lo que tú quieras que sea.

Y si no sabes que es lo que quieres, no culpes a los otros por estar en un lugar que tampoco te corresponde. Toma la responsabilidad de iniciar una búsqueda dentro de ti y averiguar tu propósito de vida.

Yo te puedo acompañar en tu búsqueda. Contrata una sesión privada conmigo aquí: autoracassandralyne@gmail.com  y lo hablamos.