EL AUTO-ENGAÑO LABORAL PRIMERA PARTE

Autor: Cassandra Lyne - 08/01/2018

Tic, tac, tic, tac, tic, tac. ¿Alguna vez te ha parecido escuchar las agujas del reloj como si te taladraran el cerebro? Es como si con cada “tic” te estuvieran mandando un mensaje subliminal negativo y con cada “tac” te lo estuvieran recordando con un; “¿ves?, te lo dijimos”.

La sensación de estar perdiendo el tiempo en el trabajo, es para mí una de las más agonizantes que haya. Sentir como mi energía, mi talento y mis capacidades, están siendo desaprovechadas, por estar realizando actividades que no tienen nada que ver conmigo, para el beneficio de alguien a quién ni conozco, me supera.

Por suerte esta sensación me ha acompañado varias veces a lo largo de mi vida laboral. Y digo suerte porque así lo veo ahora. Creo que si esa sensación no hubiera estado ahí en momentos clave, probablemente estaría viviendo una vida “mediocre”, amargada de la vida, metida todavía en alguna empresa de las muchas que hay en la ciudad de Madrid, haciendo un trabajo de oficina que ni me llena, ni pone en uso ninguna de las mejores habilidades y capacidades que tengo, pero sin embargo, me estaría haciendo sentir como un cero a la izquierda, carente de valor, ni de voz, ni de voto.

Afortunadamente, este sentimiento, en muchísimas ocasiones, aparte de crearme ansiedad y hacerme llorar alguna que otra noche antes de irme a dormir, me hizo reaccionar y consiguió que parara a pensar.

¿Por qué no encajo?, ¿Por qué me siento diferente al resto? ¿Por qué soy tan infeliz?

Por aquella época yo estaba bastante bajita de autoestima. Lo llevaba muy bien escondido bajo maquillaje y ropa chula que siempre estaba de moda. Pero la realidad estaba ahí y aunque intentara no prestarle atención y sobrevivir, el poquito amor que me tenía hacia mí misma estaba ahí haciéndome estragos.

Con lo cual, mis respuestas a esas preguntas eran: “No encajas porque no has estudiado una carrera” y “te sientes diferente porque eres una inútil incapaz de hacer nada mejor con tu vida” Y así, tan campante con esas respuestas resonando en mí cabeza me levantaba cada mañana y me marchaba a trabajar.

Mi relación con los compañeros era más bien mala. No tengo recuerdos de que hubiera muchas personas que fueran agradables conmigo. Más bien las críticas hacia mi persona o mi forma de ser era la comidilla por los pasillos.

Gracias a dios, siempre he sentido una energía muy positiva correr por mis venas y aunque yo creyera que la vida no me sonreía, yo sí intentaba sonreírle a la vida. 

- “¡Buenos días!”, solía decir yo nada más entraba por la puerta de la oficina cada mañana con una amplia sonrisa. De 10 personas contestaban 2 y con un comentario que dejaba poco lugar a la imaginación, en plan:      - “pues serán buenos para ti”.

Creo que la palabra que mejor define como me sentí todos esos años que trabajé en una oficina es: RECHAZADA.

Lo que no sabía era que ese rechazo nacía y se hallaba dentro de mí y se proyectaba en el exterior creando mi realidad.

Deja que te lo explique…

El universo es mental. Como es dentro es fuera. Este es el principio del Mentalismo. Este principio nos enseña que lo que creamos en nuestra mente lo proyectamos en la realidad de lo que vemos, vivimos y experimentamos. Con sus sensaciones, resultados y experiencias.

Por ejemplo:

¿Alguna vez te has roto un hueso y de repente no paras de ver a personas con escayolas o muletas, que están en una misma situación que estás tú?

¿O te quedas embarazada y de repente sólo ves embarazadas por doquier?

¿Te has dado cuenta de que cuando piensas que las cosas van a ir mal estas, NORMALMENTE, suceden exactamente como decías que irían?

Eso es porque nosotros creamos nuestra realidad en función de lo que hay en nuestras mentes.

A veces nos cuesta darnos cuenta de que algo de lo que pensamos que a su vez estamos proyectando fuera, está en des concordancia con nuestro propósito de vida y sólo somos capaces de ver los resultados negativos de lo que tenemos en la mente.

Si andas distraído/a, tenemos la gran suerte de tener un sistema que nos avisa y nos pone en sobre aviso para que prestemos atención a lo que estamos pensando, y es tu subconsciente que te habla a través de tu cuerpo, haciéndote saber qué hay algo que no va bien, para que tomes medidas y hagas cambios.

Uno de los mejores indicadores de que algo en tu vida, o más bien, de que las decisiones que estás tomando en tu vida no son las correctas, es tu salud.

Yo tenía todos los síntomas de que algo dentro de mí no estaba en  concordancia. Tenía dolores de cabeza cada día. Tomaba ibuprofeno como si fueran caramelos de un mismo sabor. Las contracturas, la ansiedad, los nervios, la reactividad ante situaciones tensas, sentirme cansada a todas horas, eran un claro y evidente indicador de que yo no estaba bien. Cada mañana antes de ir a trabajar lloraba mientras desayunaba. Y mientras estaba en el trabajo me sentía el último mono.

Bajas por depresión, ataques de ansiedad, ¿necesitas que siga o te haces una idea?

Tardé mucho tiempo en darme cuenta de que todos estos malestares y malos sentimientos se manifestaban cada día porque yo no estaba alineada con mi propósito de vida y lo más increíble de todo, era que aquello que me sucedía me lo estaba creando yo solita.

¿Te sientes identificado?

¿Alguna vez has estado o estás en un puesto de trabajo que no te hace feliz?

¿Has tenido alguna vez ansiedad provocada solo con la mera idea de pensar que tienes que ir a trabajar?

¿Alguna vez has sentido que estás totalmente y absolutamente perdiendo tu valioso tiempo en tu trabajo?

Continúa en el post: EL AUTO-ENGAÑO LABORAL SEGUNDA PARTE