EL AUTO-ENGAÑO LABORAL TERCERA PARTE

Autor: Cassandra Lyne - 08/01/2018

Es difícil aprender a volar y hacerlo como un águila cuando te rodeas de patos.

Con el tiempo, después de enfermar y de empezar de nuevo a tomar pastillas para la ansiedad, decidí tener el valor de auto-despedirme de la empresa en la que estaba trabajando para irme a probar algo totalmente diferente. Azafata de eventos. Ahí descubrí que SER YO, no era un problema sino todo lo contrario, era un plus. Fue la primera vez que me reí en un puesto de trabajo a carcajada limpia y donde nadie me miró mal ni cuchicheó por haberlo hecho. ¡Qué liberación!

Después de eso, di algún tumbo más por otras empresas y terminé haciendo algo que a día de hoy me sigue gustando, aunque no sea mi propósito de vida que es, ser profe de inglés.

Aquello aguardaba otra gran lección de vida para mí.

Después de haberme sentido una inútil a nivel laboral, cuando encontré algo que se me daba genial, como es dar clases de inglés, donde mi talento era reconocido y mi creatividad me daba muy buenos resultados, llegué a pensar que eso era lo que yo había venido a hacer al mundo.

Caí en otro estereotipo. Para mí fue el del profesor. Cuando le dices a alguien que has creado tu propio método de enseñanza y que tienes tu propio proyecto de academia con profesores trabajando para ti, el respeto y la incluso, admiración que se respira en el aire es palpable.

Otra vez vuelves a estar atrapado. Yo no había estado en esa posición en mi vida y reconozco que durante la casi década que estuve haciendo eso, mi vida era muy sacrificada pero también muy gratificante. Me costaba ver que ese no era mi camino porque tenía hambre de reconocimiento. Y en ese puesto de trabajo lo obtenía casi cada día.

Cuando vienes de sentirte un poco inútil y descubres algo en lo que eres bueno es fácil creer que ese trabajo es el definitivo. Pero a veces eso no es verdad, eso no significa que esa actividad sea tu propósito de vida, significa que es un peldaño más que debías de dar en la escalera de tu vida para llegar a donde querías realmente dirigirte.

O por lo menos para mí fue así.

Pero de nuevo volvió a aparecer el tic, tac, tic, tac, tic, tac. Cuando llevaba casi 2 años siendo profesora, un buen día estando en clase me volvió a entrar la sensación de estar perdiendo mi tiempo. Fue ahí cuando decidí ser dueña de mi propio proyecto y monté mi preciado: “Do You Speak English? School”  con su posterior método de enseñanza llamado: “Método Moye”. Creía que si era dueña de mi propia academia y contrataba profesores que me sacaran del aula y yo sólo me dedicaba a conseguir clientes, sería feliz.

¡Pero no podía estar más equivocada!

¿Alguna vez has puesto toda tu energía en montar tu negocio para descubrir después de haber hecho todo el esfuerzo que aquello no era para ti?

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